Quiero ser un demonio.

Quiero la piel dura y rocosa que me permitirá soportar cualquier disparo al corazón; quiero un cráneo lo suficientemente sólido como para mantener la cordura dentro de mi cabeza; quiero las nobles alas que me permitan estar por encima de los mortales… Aterrar multitudes con el enfoque sobrenatural de mi mirada; destrozar almas con mis garras; dejar de sufrir frío y provocar ácidas quemaduras con mis respiros; olvidarme del cansancio, el abre y la muerte para comenzar a generarlos y mantenerlos constantes; divertirme con el sufrimiento y saciarme a base de sangre y lagrimas. Quiero hacer lo que ellos hacen, quiero lo que los humanos quieren.

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